En el mundo animal, la forma de organización más común es la jerarquía, donde los individuos más fuertes y poderosos son reconocidos como líderes por el resto del grupo. Esto evita luchas innecesarias que ponen en riesgo la supervivencia de todos. Pero puede provocar ciertas situaciones que nos hagan decir: «me siento nerviosa por dentro» o «me pongo nervioso con un superior».
Obediencia a la autoridad: pilar de la civilización
La obediencia a la autoridad, basada en el principio de jerarquía, es uno de los pilares fundamentales de la civilización. Sin ella, no habría sido posible la organización que ha permitido el progreso en todos los ámbitos, incluyendo el social. Es la primera lección de socialización que recibe un niño y se refuerza hasta la adolescencia.
Tipos de obediencia según Erich Fromm:
El psicólogo Erich Fromm clasificó los diferentes tipos de obediencia:
- Obediencia heterónoma o sometimiento: Se caracteriza por acatar órdenes sin cuestionarlas, típica de la primera infancia.
- Obediencia autónoma o autoafirmación: El individuo obedece a su propia conciencia.
Inculcando el principio de autoridad:
El principio de autoridad se inculca a través de premios y castigos. La simple amenaza de los padres de retirar su afecto, expresar enfado o disgusto, hace que el niño comprenda que la obediencia es necesaria para obtener su amor y protección.
Miedo al castigo y conciencia:
En la obediencia autónoma, la propia conciencia guía la manera de actuar. Esta se desarrolla de dos formas:
- Conciencia autoritaria: El individuo internaliza las órdenes recibidas de la autoridad o de los principios morales. Según Fromm, esconde el miedo al castigo. No se cuestionan las órdenes, solo se aceptan (por ejemplo, no matar).
- Conciencia humanística: No se basa en principios morales ni en el miedo al castigo, sino en el conocimiento interior profundo.
El lenguaje como reflejo de la conciencia:
La forma de usar el lenguaje puede revelar el tipo de conciencia que se emplea. Quienes tienen una conciencia autoritaria suelen usar frases como «se debe/no se debe», «se puede/no se puede». Analizándolas, se observa que el «yo» está ausente y se alude a una autoridad difusa e inexistente.
El experimento de Stanley Milgram:
En 1960, el psicólogo Stanley Milgram realizó un estudio sobre la obediencia a la autoridad que causó gran impacto. Seleccionó a 500 personas entre 20 y 50 años y las convocó a la Universidad de Yale para un estudio sobre el aprendizaje.
Se les dijo que se dividirían en dos grupos: maestros y alumnos. El alumno se situaba en otra habitación, conectado a un generador eléctrico con voltajes entre 15 y 450 voltios. El maestro debía leer una lista de palabras y el alumno recordar la segunda de cada par. Si se equivocaba, el maestro pulsaba uno de los 30 botones que producía una descarga eléctrica. Se les aseguró que las descargas podían ser dolorosas pero no mortales.
A pesar de los gritos de dolor, el 63% de los maestros llegó a usar el botón de 450 voltios. Muchos intentaron abandonar el experimento, pero la figura de autoridad, representada por el experimentador y avalada por la prestigiosa Universidad de Yale, los instaba a continuar. Lo hicieron a pesar de sudar intensamente, tener el rostro desencajado, temblar y sentirse mal. Al final, se les informó de que el alumno era parte del equipo de investigación y que no había recibido descargas reales.
Normas para vencer el miedo a la autoridad:
El experimento de Milgram demuestra el poder de la figura de autoridad sobre las personas. Ninguno de los participantes habría aceptado torturar a alguien si no fuera por la presencia de una autoridad.
Para superar el miedo a la autoridad y dejar de pensar cosas como «me pongo nervioso en x situación» es necesario comprender que quienes la ostentan no son seres superiores, sino personas con sus propios miedos y debilidades, que en la mayoría de los casos esconden bajo una fachada de prepotencia, soberbia y despotismo. Es importante recordar que si un jefe es realmente déspota y prepotente, buscará enfrentarse a un rival digno que no tema su presencia, lo mire a los ojos y le hable con la cabeza erguida.
Las raíces del miedo a la autoridad:
Las personas que tienen que no pueden controlar su ansiedad o que tienen pensamientos similares a: «me pongo nervioso» ante una figura de autoridad suelen haber recibido una educación muy rígida en su infancia, lo que ha impedido el desarrollo de una conciencia humanística y, por ende, de la necesaria autoestima. Sienten un miedo pavoroso al castigo (pérdida del empleo, cambio de departamento, sanciones) y este pánico bloquea su mente, llevándolos a cometer errores debido a una falta de concentración.
Para este tipo de personas, es muy importante aprender a cómo controlar y quitar los nervios y la ansiedad, por eso, ahora vamos a dar una serie de consejos para poder lograrlo.
Para tratar con los bloqueos mentales, recomendamos que lea nuestro artículo «me bloqueo al hablar con desconocidos» donde hablamos sobre este tema. Y para quienes necesiten lidiar con esa falta de concentración, recomendamos el artículo «Me cuesta concentrarme en el trabajo«.
¿Qué hacer si no puedo controlar los nervios?
Si piensas cosas como «me pongo nervioso con un superior», aquí tienes algunas estrategias para superar el miedo a la autoridad:
- Desarrollar el autoconocimiento: Conocer las propias fortalezas y debilidades ayuda a fortalecer la autoestima y afrontar con mayor seguridad las situaciones que generan miedo.
- Comunicación asertiva: Expresar opiniones y desacuerdos de forma clara, directa y respetuosa, sin temor a represalias.
- Establecer límites: Saber hasta dónde se está dispuesto a ceder ante las demandas de la autoridad y tener la capacidad de decir «no» cuando sea necesario.
- Buscar apoyo: Compartir las experiencias con amigos, familiares o un terapeuta puede ayudar a comprender y superar el miedo.
- Recordar que la autoridad no es absoluta: Ninguna figura de autoridad tiene poder ilimitado. Las leyes y los derechos individuales deben siempre ser respetados.
La desobediencia como herramienta de cambio social:
Si bien la obediencia a la autoridad ha sido un pilar fundamental para el desarrollo de la sociedad, también ha servido como herramienta para mantener el statu quo y reprimir la disidencia. A lo largo de la historia, han sido numerosos los ejemplos de personas que desafiaron la autoridad en busca de un cambio social positivo.
Ejemplos de desobediencia:
- Mahatma Gandhi: Su campaña de desobediencia civil no violenta contra el dominio británico en la India es un ejemplo icónico del poder de la desobediencia para generar un cambio social.
- Martin Luther King Jr.: Su lucha por los derechos civiles en Estados Unidos también se basó en la desobediencia civil, incluyendo boicots y manifestaciones pacíficas.
- Nelson Mandela: Su lucha contra el apartheid en Sudáfrica lo llevó a pasar 27 años en prisión, pero su desobediencia finalmente contribuyó al desmantelamiento del sistema racista.
La importancia del pensamiento crítico:
La obediencia ciega a la autoridad puede ser peligrosa cuando esta se utiliza para fines injustos o dañinos. Es por ello que el desarrollo del pensamiento crítico es fundamental para poder discernir cuándo es necesario obedecer y cuándo es necesario desafiar las normas establecidas.
El papel de la ética:
La ética nos proporciona un marco de referencia para evaluar la legitimidad de la autoridad y las órdenes que esta emite. Al actuar de forma ética, podemos tomar decisiones que estén alineadas con nuestros valores y principios, incluso si esto implica desobedecer a la autoridad.
Equilibrio entre obediencia y desobediencia:
Encontrar el equilibrio entre la obediencia y la desobediencia no es una tarea fácil. Requiere una comprensión profunda de los contextos sociales y políticos, así como una conciencia clara de nuestros propios valores y principios. Sin embargo, es un esfuerzo necesario para construir una sociedad más justa y equitativa.
Es completamente normal sentir nerviosismo ante un superior, especialmente si se trata de una situación importante como una presentación, una evaluación de desempeño o una simple conversación. Sin embargo, existen algunas estrategias que puedes poner en práctica para controlar esos nervios y afrontar la situación con mayor seguridad:
¿Qué hacer para no ponerse nervioso en el trabajo?
Si dices o piensas algo como «siempre me pongo nervioso en el trabajo», aquí tienes una preparación para aprender sobre como tranquilizar los nervios:
- Anticípate y prepárate: Cuanto más preparado estés, menos nervioso te sentirás. Si se trata de una presentación, ensáyala con anticipación. Si es una evaluación de desempeño, revisa tus logros y desempeño reciente. Si es una simple conversación, ten en mente los temas que quieres abordar.
- Visualiza el éxito: Dedica unos minutos a imaginar cómo te gustaría que se desarrollara la interacción. Visualízate hablando con confianza, expresando tus ideas con claridad y recibiendo una respuesta positiva de tu superior.
- Practica técnicas de relajación: La respiración profunda, la meditación o el yoga pueden ayudarte a calmar tu cuerpo y mente antes de la interacción.
¿Cómo hacer para que se te vayan los nervios?
Puede que, por una cosa u otra, pienses cosas como: «me pongo muy nervioso», cuando están ante un superior. Para poder combatir estos nervios, aquí tienes una serie de recomendaciones.
- Mantén una postura erguida y un contacto visual adecuado: Esto demostrará confianza y seguridad en ti mismo.
- Habla con claridad y con un tono de voz seguro: Evita hablar muy rápido o en voz baja.
- Escucha atentamente lo que tu superior te dice: Esto demuestra respeto e interés en la conversación.
- Haz preguntas para aclarar cualquier duda: No tengas miedo de preguntar si no entiendes algo.
- Agradece la retroalimentación: Si tu superior te ofrece comentarios, agradécelos y demuéstrale que estás dispuesto a aprender y mejorar.
También tienes que tener esto en cuenta para aprender sobre cómo eliminar los nervios y el miedo :
- Recuerda que tu superior también es una persona: Todos sentimos nerviosismo en algunas ocasiones. Trata a tu superior con respeto y empatía, y recuerda que él o ella también quiere que la interacción sea positiva.
- Concéntrate en tus fortalezas y logros: Confía en tus habilidades y en el valor que aportas a la empresa.
Conclusión
La jerarquía y la obediencia a la autoridad son conceptos complejos que han jugado un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad. Puede que digas «me pongo nervioso con mi jefe», pero debes recordar que la autoridad no es absoluta y que la desobediencia puede ser una herramienta legítima para el cambio social. El desarrollo del pensamiento crítico, la ética y la conciencia social son claves para encontrar un equilibrio entre la obediencia y la desobediencia, y para construir un mundo más justo y equitativo.
